Al anónimo lector:
Me encuentro en un rincón de la nada, llorando gritando y riendo de la locura, está llegando, está comenzando.
No necesita pensar lo difícil que debe ser imaginarse mi estado en este momento, le ahorro el esfuerzo diciéndole que es imposible descifrarlo. Pensará que exagero, que mis calmas palabras no demuestran absolutamente nada de desesperación y enfermedad como le dije previamente. Pues, le digo que quizás esté perdiendo la cordura, pero jamás me quitarán mis bellas y preciadas palabras...qué sería de mi sin ellas, más que un cuerpo vacío en alma!
Oh! La ópera, oh Carmen! que el escritor te tenga en su gloria!
No sé si sigo viviendo, no lo sé.
Extraño al monstruo, extraño sentirme superior e independiente a su lado.
Extraño hacerle creer que me necesita demasiado, que su vida no tiene sentido sin mi presencia. Extraño que me desee sin que yo sienta lo mismo. Extraño que sienta que soy la única criatura que puede llegar a sentir un poco de compasión por él. Aunque no sea así...