sábado, 30 de noviembre de 2013

Una prueba.

[Extracto de las crónicas del primer humano en Marte]
Tanta preparación, tanta admiración, tanta espera para ver lo que resultó ser una criatura tan normal como las otras. Nada especial. Nada diferente. Tan vulgar...

Me aburro.
Me esfuerzo por creer que no es así. Realmente quiero que no lo sea.
Pero lo es.
Simple, igual. Superficial, nada por dentro que enorgullezca al escritor, nada.
No es un monstruo, no es un santo. Nada.
Por qué me fui? Ahora extraño al infectado, jamás debí abandonarlo en esa cueva.

[...] Una nueva era se acerca.
Encenderé un cigarrillo, y escucharé en mi mente alguna estación ficticia de Vivaldi. Meditaré unos momentos y luego todo será diferente.
Soy sólo un alma a la que el escritor ha puesto a prueba por entretenimiento, repetiré eso hasta que logre convencerme. La peor mentira es la que el mismo inventor se traga como un hecho que de veras ocurrió.
Después comienza la revolución.
Los invito a observar.

martes, 26 de noviembre de 2013

Hide your darkness.

Capítulo II

Querido terrícola:

 Quiero comenzar esta carta, pidiendo mis más sinceras disculpas por mi larga ausencia, lamento profundamente no haber contactado con nadie de la Tierra, hasta ahora... ya que verás, el tiempo aquí en Marte no es más que una mera ilusión. 
 Necesito escribir lo siguiente con total honestidad, puesto que no nos serviría de nada, tanto a tu persona como a la mía, que intentase engañarnos a ambos, sólo por vergüenza de afrontar la realidad. Una realidad y verdad, que voy a expresar ahora, dejando como testigo al estimado lector. 
Regresaré a la tierra pronto, ¡y es que mis discos han desaparecido!, mi vida se ha vuelto tan gris desde que paso noches y días sin disfrutar de mi querido amigo Bach, y mi fiel amante Albinoni. Mi creciente enfermedad de demencia me ha llevado a creer escuchar la tocata en D menor en los momentos menos oportunos e inesperados. Aunque sé que no es real, debo admitir que es una satisfacción increíble, una retribución a lo que queda de mi alma.
 Pero basta, no decidí escribirle, mi querido extraño acerca de mi terrible pérdida material. Necesito confesarle algo, así como he de hacerlo en un pasado lejano; he conocido a una extraña criatura, que no expresa hacia mi más que admiración y curiosidad. 
Tengo miedo, he descubierto un oscuro pasado en este ser! ¿Qué debo hacer? No puedo evitarlo, pero desde que descubrí su horroroso crimen siento más deseo en seguir conociéndole. ¿Qué tan enfermante es lo que le estoy confesando? Los valores son los mismos, en la Tierra y en Marte. Pero es que no sé cómo debo sentirme al respecto. ¿Es correcto juzgarle por su pasado si lo he conocido en el futuro?. No puedo evitar seguir viviendo como si lo que estuviese haciendo no me preocupara, no puedo seguir subiéndole el volumen a Vivaldi en mi mente, para no escuchar estos pensamientos pervertidos y perversos..¿O a caso no lo son?
 Mis pensamientos, desagradables para cualquier otro ser racional son lo único que prevalece en mi espíritu que me recuerdan que vivo, aquí y ahora. 
Lo triste para usted, mi estimado, es que si mi carta ha llegado a conmoverle con mis desdichas por tan sólo unos segundos, queda advertido que ese sentimiento está por desvanecerse, para ser reemplazado por el asco, la inmundicia y la repulsión hacia mi persona. Si no quiere que eso pase, lo invito a que finalice su lectura en este momento, a que queme toda evidencia de que esta carta alguna vez haya existido, y le agradezco por la atención y los minutos que ha dedicado.
 Pero si la curiosidad y la intriga le carcomen su alma, si realmente quiere saber el sentido de todo esto, es usted más que bienvenido en esta continuación de mis escritos. Le pido disculpas si lo que voy a contarle, lo ofende de alguna manera, puesto que nunca ha sido mi intención provocar ese sentimiento en nadie más que en mi ser. Y digo mi ser, porque a veces es necesario ofenderse a uno mismo, como prueba de que todavía nos queda algo de dignidad y autoestima.
 Probablemente se haya estado cuestionando acerca del pasado oscuro de la criatura, y probablemente necesite saber de él, para poder juzgarnos.
La perversa historia es que ha cometido el peor de los pecados, ha hecho lo que cualquier ser racional desprecia y aborrece. Ha ofendido al escritor. Ha robado vidas. Los accidentes ocurren, puesto que es más que esencial aclarar que no han sido asesinatos adrede, sólo desgracias. ¿Quién puede culparlo por nacer psicópata? No, no, son solo accidentes. Aunque mi miedo, el miedo que me cubre interior y exteriormente no es lo que la criatura hizo, si no el hecho de que desde que descubrí este oscuro secreto, no puedo evitar que la curiosidad y el deseo por conocerle sean cada vez mayores. Es como si una fuerza me rasgase por dentro, para lograr salir y tomar contacto con el ser, para contenerle, si es que siente algún remordimiento. Quiero conocer a esta criatura y quiero que me cuente todos los detalles de su asqueroso pasado, disfruto el hecho de imaginarme ese momento, lo disfruto tanto... ¿Qué tan enferma es mi condición? ¿quién es usted para juzgarme?. Temo por mi alma, puesto que esto no es amor, ni lástima. Es un deseo de morbosidad que ha estado reprimido en mi interior por mucho tiempo, y ha despertado.
Ayuda.